INTEGRACIÓN DE LAS TECNOLOGÍAS DE LA INFORMACIÓN Y DE LA
COMUNICACIÓN EN LOS PROCESOS DE ENSEÑANZA

Competencia digital

La aparición de la Sociedad de la Información y del Conocimiento es una de las grandes
transformaciones que están sucediendo en la sociedad actual. El conocimiento se ha
convertido en la mercancía más valiosa y la educación es la vía para adquirirla y
producirla. La economía basada en el conocimiento se ha convertido en un objetivo de
primer orden y las Tecnologías de la Información y Comunicación (TIC) son
instrumentos poderosos para promover dicho conocimiento. Sin embargo, el reto de la
Educación Básica, desde el enfoque de la educación por competencias básicas, no se
limita a preparar al alumnado para la Sociedad de la Información y del Conocimiento,
sino que incluye la utilización de esos conocimientos y de otros recursos
procedimentales y actitudinales para responder a demandas complejas. Por ello, las
orientaciones que se proponen para el uso de las TIC se sitúan dentro del enfoque
educativo de la educación basada en competencias y para el logro de las competencias
básicas.


De acuerdo con este enfoque, el alumnado que concluye la educación básica ha de
haber alcanzado una competencia digital y mediática que garantice el nivel de la plena
alfabetización o capacitación funcional que la ciudadanía actual demanda. Esto es algo
que no se evalúa con criterios cuantitativos de utilización y frecuencia de uso de estos
recursos, sino por la solvencia en aplicarlos con las nuevas metodologías que habrán
de incorporarse en los distintos ámbitos y situaciones de la vida de modo adecuado,
eficaz y responsable. Esto se manifestará tanto al diseñar y planificar una tarea
reuniendo, valorando y organizando la información para convertirla en conocimiento,
como al crear producciones digitales multimedia (individuales o colaborativas). Todo
ello sin olvidar la comunicación y compartición de resultados, participando
activamente en las redes sociales y digitales, como corresponde a una ciudadanía
digital conectada que aprende y crece en comunidad. Todo el alumnado al finalizar la
Educación Básica deberá disponer del PLE (Entorno Personal de Aprendizaje)
entendido como el conjunto de herramientas , servicios y conexiones que empleamos
personalmente para alcanzar diversas metas vinculadas a la adquisición de nuevas
competencias y para aprender a lo largo de la vida.

Integración de las TIC en los procesos de enseñanza y aprendizaje

Para lograr esta competencia multimediática (en soportes analógicos y digitales) es
preciso que los recursos digitales (metodológicos, instrumentales,…) acompañen de
forma normalizada los procesos y situaciones de enseñanza y aprendizaje en todas y
cada una de las áreas disciplinares. El objetivo es que se infiltren, impregnando con sus
innovadoras posibilidades, en el quehacer docente y discente cotidiano de las aulas, al
igual que sucede en la sociedad actual donde su ubicuidad y omnipresencia crece día a
día.


Esta integración pedagógica de las TIC y su inclusión curricular, se concretará en un
desarrollo curricular de la competencia digital que debe abordarse desde tres
perspectivas complementarias, escalonadas por lo que ha sido su implantación y
presencia progresiva: la competencia digital entendida como área propia de
conocimiento (aprender sobre las TIC); la competencia digital para interactuar con
contenidos didácticos multimedia de las áreas curriculares (aprender de las TIC); la
competencia digital como instrumento de aprendizaje y construcción del conocimiento
(aprender con las TIC).


Desde el enfoque de la educación por competencias para ser competente se precisa
disponer de conocimientos sobre contenidos declarativos, procedimentales y
actitudinales:


Las TIC pueden ser de gran ayuda como instrumentos mediadores para que el
alumnado aprenda contenidos declarativos y los enseñantes enseñen mejor. La
utilización de las TIC potencia la calidad del input del proceso de enseñanzaaprendizaje
al poder utilizar de forma integrada los recursos multimedia.


Las TIC pueden ser de gran ayuda para mejorar los procesos de aprendizaje como
instrumentos mediadores de los procedimientos transversales y disciplinares. Es
incuestionable la contribución potencial de las TIC para el aprendizaje de muchos
de los procedimientos transversales como para aprender a aprender, aprender a
comunicar, aprender a vivir juntos y aprender a emprender. Igualmente está
demostrada la contribución de las TIC en el aprendizaje de todos los
procedimientos disciplinares, sobre todo si son algorítmicos. Las TIC son,
asimismo, una herramienta especialmente valiosa para poder ofrecer una
educación personalizada que atienda a la diversidad.


Las TIC pueden ser de gran ayuda para almacenar y presentar de forma ordenada
y recuperable tanto el contenido, como los procesos y productos del proceso de
enseñanza-aprendizaje.


Las TIC pueden contribuir igualmente en el desarrollo de algunos hábitos y
actitudes relacionados tanto con los procesos cognitivos (atención, curiosidad,
interés, motivación…) y sobre todo con los procesos metacognitivos de toma de
conciencia y autorregulación; procesos comunicativos (escucha activa,
respeto…); hábitos y actitudes de cooperación, colaboración mediante el trabajo
colaborativo en red, etc. En este sentido, la formación en hábitos y actitudes 
coherentes con los principios éticos de respeto a la persona humana y con los
derechos y obligaciones de los usuarios, se convierte en algo absolutamente
necesario para convivir y comunicarse con los demás digitalmente.


En definitiva, el modelo que se formula implica tres innovaciones pedagógicas: a) El
aprendizaje y la enseñanza en la era digital plantean problemas y proyectos reales para
que el propio alumnado articule planes de trabajo y desarrolle las acciones necesarias
para convenir y ofrecer respuestas satisfactorias a los mismos; b) Más allá del
aprendizaje como una experiencia individual, el paradigma actual induce procesos de
aprendizaje colaborativo del alumnado, tanto en su entorno físico de aula presencial
como a través de internet; c) Por último, el rol docente en esta aula abierta y
expandida se proyecta más como organizador y supervisor de actividades de
aprendizaje del alumnado, superando la misión de mero transmisor de la información.